Ella lo espera en casa sin camiseta, con una prenda blanca a medio poner y pocas ganas de conversación. Suena el portazo en el recibidor y no le da tiempo ni a saludar: se arrodilla en el pasillo antes de que él deje la maleta. Le saca la polla y empieza a trabajarla con la lengua, despacio, mirándole de reojo mientras él se apoya en la pared.
El ritmo lo marca ella, mojándosela entera y volviendo a empezar cuando le tiemblan las piernas. Del salón llega el ruido de la tele que quedó encendida y a ninguno de los dos le importa. Graban este porno español en plan casero, sin montar nada, y se nota. Cuando levanta la vista, él ya está al límite. Ella se aparta el pelo de la cara y sigue donde estaba.
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