La sirvienta se ha quedado en ropa interior para fregar y el dueño de la casa aparece en calzoncillos. Es una escena de porno español casero de las de antes, sin guion ni luces. Ella lleva el pelo recogido y tiene un tatuaje en el brazo que se le marca con la luz de la cocina. Se arrodilla y le da un buen repaso de boca, sin prisa, mirándole a la cara de vez en cuando.
Después él la apoya en la encimera y se la mete de pie. La cocina es pequeña y se chocan con el mueble un par de veces, pero nadie para. Ella jadea y se agarra a lo que puede, mientras el grifo sigue goteando sin que nadie le haga caso. Cuando ya no aguantan, cambian de postura y siguen ahí mismo, con la nevera zumbando de fondo.
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