La rubia sale al garaje con un bikini que no deja nada a la imaginación y un cubo de espuma en la mano. El deportivo amarillo necesita un lavado, pero ella tarda más en empaparse ella que el coche entero. Va frotando el capó doblada hacia delante, con las domingas a punto de escapársele cada vez que se agacha.
A medio lavado se sube al capó y se quita la parte de arriba. Esto circula como porno español casero, grabado en un garaje particular, y se nota. El tío la tumba ahí mismo, le aparta la braguita y se la mete sin bajarla del coche. Ella se agarra al parabrisas mientras él le da caña, jadeando con la chapa ardiente bajo la espalda. Para cuando le deja la cara lechosa ya le tiemblan las rodillas. De fondo suena una radio del garaje que ninguno de los dos apaga.
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