La vecina se asoma por el cuarto con ese sujetador rojo puesto y se tumba en la cama como si fuera suya. El colchón cruje en cuanto se mueve y a ella le da exactamente igual. Se oye la ducha goteando en el aseo de al lado y ninguno de los dos se levanta a cerrar el grifo.
Él se le echa encima y los dos acaban revueltos entre las sábanas, con ella gimiendo bajito y el sujetador rojo rodando por algún sitio de la cama. Sin luces ni nada, como esas grabaciones de españolas xxx que se hacen en el piso de al lado. Cuando se paran un segundo para coger aire, ella se ríe y no explica nada más.
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