En el estudio lo tenían todo preparado, aunque Moreno se enteró tarde de para qué. Se sentó en la silla del centro y a su alrededor aparecieron un puñado de españolas xxx tatuadas, la mayoría sin camiseta, mirándole la bragueta como quien evalúa una subasta. Una se agachó sin decir nada y se puso manos a la obra.
Entre todas se iban turnando, chupando y comentando el tamaño en voz alta, riéndose de lo que decía la que esperaba. Él aguantaba con la mirada en el techo, agarrado a los brazos de la silla, mientras alguien fuera de cámara soltaba una risa cada poco tiempo. Cortan la escena con dos de ellas todavía en el suelo, esperando su turno sin perder la sonrisa.
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