Cuando mis padres están en casa hay que hacerlo en silencio, y eso a mí me pone todavía más. Mi hermanastro estaba en el salón con la tele a medio volumen, viendo cualquier cosa, y yo me arrodillé delante del sofá sin avisar. Llevaba falda y me la quedé puesta; él no se quitó ni los calcetines.
Me metí la polla en la boca despacio, sintiéndola crecer, y le hice una comida de polla larga sin perderlo de vista ni un segundo. Él asegura que, de todas las españolas follando que ha visto en su vida, ninguna se la chupa como su hermanastra. Sonó un ruido en la cocina y nos quedamos inmóviles, yo todavía con la boca llena, hasta que pasó el susto.
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