La madrastra se queda sola en casa con el hijastro y no hace como que no la ha visto mirando. En la cuarto le baja el pantalón y se la come despacio, mirándole a la cara, con la calma de quien sabe lo que hace. La cama rechina desde el primer minuto y ninguno se molesta en bajar la voz.
Luego se sube encima y lleva el ritmo ella, con las manos en su pecho y las caderas sin prisa. Él la pone a cuatro patas y le mete hasta el fondo, y ella aguanta agarrada a la almohada, pidiendo más cada vez que acelera. Es porno español casero, sin luces ni guion, con la tele del salón sonando de fondo. Ella se corre con las piernas temblando y él acaba dentro, todavía con la respiración alterada. Después ella se ríe sin motivo y ninguno de los dos se mueve.
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