La tía se cree sola en casa y se ha puesto a tocarse en su cama, con las piernas abiertas y sin hacer ruido. Las sábanas ya están hechas un cristo y el cuarto entero huele a sexo. Cuando él la pilla con los dedos dentro del coño, no se asusta: se aparta el pelo y sigue.
Él se acerca, le baja lo que le queda puesto y se la folla sin más conversación. Ella gime con la almohada en la cara y pide más bajito cada vez que se la mete hasta el fondo. Se escucha la tele del salón de fondo y a ninguno le importa. Es porno español casero de toda la vida, sin estudio ni luces. Él todavía está dentro de ella cuando la escena corta.
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