La tía está sentada en el sofá con un vestido negro brillante que se le pega al cuerpo, rodeada de cojines de colores y con unas botas de tacón que no piensa quitarse. Manda ella. Te dice cuándo tocarte, cuándo parar y cuándo apretar, sin levantarse de su sitio y sin repetirte nada dos veces.
Es un porno en español de los que hablan claro: te lleva al borde con la voz y unas cuantas órdenes, se acaricia despacio para que veas lo que te pierdes y te cuenta atrás los últimos segundos antes de dejarte correr. Las botas de piel cruzan las piernas y tú no decides nada aquí dentro. Si fallas la cuenta, empiezas de cero.
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