Esta sevillana lleva tiempo con un vacío raro y una mañana decide llenarlo de una vez. No quiere charlas ni pausas largas, quiere cuerpo contra cuerpo y poco más. Se ve en una habitación con la luz natural entrando por la ventana, casi sin ropa y con la mirada fija.
El tío que está con ella lo entiende enseguida. La toca despacio al principio y después ya sin freno. Hay un momento en el que ella se recoge el pelo antes de seguir, como si quisiera verlo todo bien, ese porno sevilla casero sin posturas raras ni guion, solo dos cuerpos.
Cortan la escena cuando todavía no han terminado de verdad.
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