Markus vuelve a aparecer después de años sin dar señales y en nada ya están como en los viejos tiempos. Uno de los dos se ha puesto lencería roja que deja bien claro lo que busca, y el otro tampoco se hace de rogar. Acaban encajados en el sofá, pegados, sin hablar apenas, con la tele encendida en un canal que nadie ve.
Se comen la boca despacio, se quitan lo poco que llevan encima y se turnan sin dejar hueco libre. El de rojo acaba boca arriba, agarrado a las sábanas, mientras su amigo le mete hasta el fondo. Jadean, se dicen cosas bajito, se ríen en medio del lío. Esto es porno español casero de toda la vida, grabado en un piso cualquiera. Suena el móvil en la mesa y ninguno lo coge.
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