Los padres han salido y los hermanastros se quedan a solas en la alcoba. Él se tumba en la cama con los pantalones bajados y ella no se anda con rodeos: se coloca encima y empieza a cabalgar a su ritmo, primero despacio y luego con más ganas. En la mesilla sigue encendida una lamparita que nadie va a apagar.
La cama rechina con cada embestida. La chavala jadea, se apoya en el pecho de él y en un momento dado le dice dónde quiere que se corra, sin dejar de moverse. Es porno español casero de hermanastros, grabado sin montar nada y con la puerta cerrada por si llega alguien antes de tiempo. Cuando cortan, la lamparita sigue ahí.
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