Dos tías con tetas enormes empiezan a juguetear con unos consoladores en la cama. Se tumban una al lado de la otra, cada una con lo suyo. Gordas tetonas follando de verdad, y estas dos saben lo que hacen. La cama es enorme pero casi no cabe nadie entre curvas y juguetes.
Entonces aparece un chaval por la puerta y se acerca sin decir nada. Las dos se giran y empiezan a comérsela a la vez. Las tetas se les mueven mientras mamean. Suena algo de música de fondo, como si alguien hubiera puesto la radio sin subir el volumen. Cortan cuando él todavía no se ha corrido y ellas siguen mamando.
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