La tía de las gafas no necesita manos para esto. Se recoge el pelo, se sube la blusa estampada y se dispone a lo que sabe hacer: comerse la polla entera sin apoyarse en nada. Lo mira de reojo mientras trabaja despacio, tomando el ritmo poco a poco. Él apenas se mueve, con una mano detrás de la nuca, dejándola hacer.
Va tan relajada que parece que ya lo ha practicado otras veces. Deja la polla a merced de su lengua, la recorre de abajo arriba y vuelve a metérsela hasta el fondo. Es porno español a secas, boca y saliva y nada de manos. El patrón blanco y negro de su ropa se queda torcido y a ella le da igual; sigue jadeando con las gafas empañadas cuando cortan la escena.
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