Se nota que es un juego, con la interfaz y los textos a la vista. La historia va de una mansión con sirvientas de uniforme a medio poner, y en esta segunda parte la cosa desemboca en orgía por los pasillos y los cuartos. Cada cena acaba igual: alguien eligiendo puerta y el resto esperando turno sentado en la cama.
Las escenas son de anime, dibujadas con detalle, nada de carne real. La primera en caer es la del corpino abierto; las otras dos no pierden detalle mientras esperan el suyo. De fondo suena una música de ascensor que nadie se molesta en quitar. Aquí no vais a encontrar españolas follando, sino hentai con subtítulos en condiciones y bastante faena por capítulo. Al final, las puertas del pasillo quedan abiertas de par en par.
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